Asocial
Aprender cuando ya tienes cierta edad es difícil. Aprender un idioma, aprender a usar un ordenador, aprender a escuchar, aprender a hablar, aprender a relacionarse… Cuando además la situación no es favorable para llevar a cabo ese aprendizaje, la cosa se complica más. Hay ciertas personas con una habilidad pasmosa para aprender un idioma, y otras que aún con el máximo esfuerzo por su parte, les cuesta mucho tiempo y algunas frustraciones. Hay personas con un don especial para escuchar a otras, entenderlas y ayudarlas; eres capaz de hablar con esas personas sin reparo alguno porque te sientes escuchado y apoyado en cada momento, sea lo que sea lo que cuentes, muestran interés, y si es un problema, se desviven por ayudarte. Hay personas con un don de gentes envidiable, siempre tienen un tema de conversación, se adaptan a cualquier situación y no les cuesta relacionarse con personas nuevas y captar su atención. Se saben seguros y escuchados cuando hablan, sea por su tono o modulación de voz, por la expresión de sus ojos o por la facilidad de palabra.
Soy distinta. No me gustan los cotilleos ni marujear sobre otras personas. No bajo a tomar café por las mañanas en el trabajo con mis compañeros. No tengo facilidad de palabra. No tengo ningún tema de conversación interesante que mantenga al público expectante de mis palabras. En general, hablo poco. En general, me cuesta relacionarse con las personas, incluido con los que considero mis amigos. No les suelo contar mis problemas (los problemas de verdad, no los pequeños problemillas de cada día). A grandes rasgos se puede decir que soy poco sociable. Asociable.
Sociable: naturalmente inclinado a la sociedad.
Sociedad: conjunto de seres vivos entre los cuales existen relaciones durables y organizadas.
Por lo tanto, creo que aprender a ser sociable es bastante difícil, por lo menos para mí, ya que:
- No me gusta mantener conversaciones sin sentido sobre temas que no entiendo.
- No me gusta hablar por hablar de anécdotas pasadas, recordando que “cualquier tiempo pasado siempre fue mejor”.
- No me gusta hablar cuando no me siento escuchada.
- No me gusta hablar cuando la persona/as, a través de su comunicación no verbal, da a entender que no le interesa lo que pueda decir.
- No me gusta hablar cuando, al contar algo, se me interrumpe.
- No me gusta hablar cuando el ambiente, lugar o situación me es incómodo y extraño.
Resumiendo: no me gusta hablar por hablar, marujear todos los días en el café de la mañana o escuchar los cotilleos habituales. No me gusta hablar cuando no estoy cómoda, la conversación no me interesa o no me siento integrada.
Mi recurso en estos casos es huir, pero de momento sólo funciona en el trabajo, ya que en otras situaciones no es tan fácil salir corriendo de ese infierno de palabras que te pasan rozando los oídos y no forman ninguna respuesta en tus labios, que te abotargan el cerebro y no te dejan pensar, y sólo puedes mirar más allá del otro y esperar…
PD: Os recomiendo leer “La comunicación no verbal”, descubriréis muchas cosas interesantes para vuestra vida diaria.
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Autor: Nat
Fecha: 08/06/2008 12:18.
Autor: Zendir
Fecha: 08/06/2008 23:50.
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Autor: Nat
Fecha: 09/06/2008 14:12.
Autor: Tungusky
No reconoceras si un amigo tuyo es asocial, si no lo metes dentro de otro grupo distinto de personas, en una situacion distinta a la habitual y le observas detenidamente. Si ves que mira mas alla del otro, habla poco, se refugia en las personas que ya conoce de antes, ajá!! Posible asocial!!
Un asocial le sobra tiempo los fines de semana para no hacer nada!!! Yo si no estuviera estudiando el master, por las tardes no haría nada!! mas que aburrirme como una ostra...
Los sociables no estendeis a los asociales, no os creeis que pueda existir persona semejante, pero los hay, y muchos, muchos!!! Jua Jua Jua!!!
Fecha: 09/06/2008 19:48.
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Autor: Melissa Paz
Eso. Necesitaba escribirlo, porque para decirlo hay que tener interlocutores que sepan escuchar y esos suelen ser pocos.
Saludos.
Fecha: 16/06/2008 00:39.

